La razón fundamental de mi soledad es que ni siquiera yo sé de qué historia formo parte.
Orhan Pamuk, Me llamo Rojo
1 de enero de 2009
He de decir que empecé el año, como muchos, con sentimientos encontrados. Cuando me preguntaron qué deseos o propósitos tenía para este 2009, me fué difícil identificar alguno que fuera tan positivo como el del resto. Por un lado sé que con este año empieza una larga época de soledad, una soledad que si bien yo estoy buscando, la estoy adquiriendo como resultado de un proceso doloroso.
Durante años, debido a la educación recibida y al entorno cultural, creí que el apogeo de mi felicidad vendría con haber saciado mi sed de éxito profesional y viviendo feliz para siempre con la pareja ideal. Sin embargo, la conclusión que saqué de mi vida en el pasado año, es que no estoy hecha para vivir para siempre con alguien. Una amiga hace un par de meses me dijo que por alguna razón se cruza la gente en tu vida, y efectivamente, esta persona que me permitió ver con claridad qué tipo de vida quiero es la persona que, de manera no premeditada, ha provocado mis desvelos, mi angustia, mi dolor, y por ende, mi proceso de reflexión.
No sé de qué historia formo parte, y no sé si algún día formaré parte de alguna. Solo sé que durante años traté de esconderme de la soledad, de evitarla como se evita a un gran mal; sabía que era parte de la historia de una familia, una familia que ahora está desintegrada, una familia con la cual ya no comparto una historia, fui parte de una historia de amistades que poco a poco van creando sus propias historias dejando aquella que fue, como un recuerdo nostálgico.
Empiezo este año, no formando parte de ninguna historia, al contrario, empiezo deshaciéndome de una que tanto me ha hecho crecer como me ha lastimado. Una historia que probablemente algún día tendrá un significado mucho más profundo del que puedo ver ahora.
Empiezo este año, buscando crear mi historia.
jueves, 1 de enero de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)